Cuando la autenticidad de uno mismo se viste de intransigencia hacia los demás, la verdad se vuelve una luz cegadora.
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viernes, 11 de febrero de 2011

BYE BYE MR. MUBARAK

          El día de ayer me topé con la BBC en la televisión y estuve enganchado al sonido del televisor durante varias horas (enganchado a la imagen es imposible con un niño pequeño). Lo que me mantenía pegado era la expectación, verdaderamente televisiva, de la alocución que el presidente de Egipto Mubarak iba a pronunciar ante el pueblo egipcio sobre sus intenciones futuras. Las declaraciones fueron de lo más decepcionantes: después de anunciar la promesa de no renovar tras las elecciones de septiembre y de transferir algunos poderes a su vicepresidente, mantuvo un discurso patriótico y nacionalista en la que no dejaba de anunciar la importancia de mantener la estabilidad del pais. No era demasiado nuevo en un dirigente que se había enquistado en el discurso del orden para justificar su permanencia en el poder, y había dejado correr el tiempo para intentar el desgaste de una oposición callejera que quizás preveía más débil y menos organizada de lo que ha sido.
        Pero la frustrante declaración fue un espejismo, y cuando precisamente abandoné las noticias de Egipto, me encuentro con que el vicepresidente recién asignado anunció hoy la renuncia del último faraón. Mubarak steps down, it´s the most beautiful day of my life!, anuncia un opositor de los últimos 18 días en macarrónico inglés. No es para menos. El futuro está definitivamente abierto para Egipto. Muy posiblemente mañana mismo se iniciará la ruptura del consenso, se pondrá sobre la mesa la tutela del ejército en el proceso de transición, se probará el poder modernizante de la juventud egipcia frente a los escarceos fundamentalistas y multitud de cosas más que un distante europeo no puede percibir desde una pantalla de ordenador. Pero hoy es sin duda, un día de celebración para ese país. Quién sabe si este acontecimiento histórico tiene una trascendencia similar a lo que fue la caída del muro de Berlín para los europeos en 1989: el tiempo, una vez más, nos resolverá las dudas que ahora empiezan a disiparse.  

- Why don't you help me after all the things I've done for America?
- At the end democracy always wins, my friend.
- Oh, fuck off.

sábado, 5 de febrero de 2011

LA REVOLUCIÓN DE LOS JAZMINES (III): LA REVUELTA ESTÁ EN FACEBOOK

         Cuando Manuel Castells en los años noventa consideraba que la revuelta zapatista de 1994 había sido el primer acontecimiento político aupado por la red, y en la que el subcomandante Marcos fue celebrado como uno de los primeros líderes virtuales, pocos podían augurar que Internet pudiera aunar y formar conciencias políticas de la manera  que aceleradamente se están dando en los últimos años. Durante un tiempo, la red se consideró un espacio que fomentaba un atomismo social y la creación de una virtualidad que conducía a la inexorable retirada que el individuo postmoderno  hacía del espacio público. Todo esto se ha desvanecido en la última década, en los que los móviles y ordenadores, emails y mensajes han sustituido las octavillas y en los que las redes sociales y páginas web han alterado los tradicionales panfletos, al menos en las generaciones más jóvenes. Las manifestaciones de Irán del año pasado solo se reconocieron por twitter y por los vídeos grabados desde móviles que luego se colgaban en la red. Ahora, el inicio de las manifestaciones en Egipto se hicieron gracias a las redes sociales de grupos como el 6 de abril. En el ámbito de las democracias, ningún partido hoy en día puede permitirse descuidar el márketing  en la red.
        Indudablemente, el poder congregador de las nuevas tecnologías es un factor positivo para una sociedad civil que tiende continuamente a estar amenazada por multitud de fuerzas e intereses hostiles hacia ella. Sin embargo, me deja abierta las dudas que planteaban desde hace años los periodistas de la prensa escrita, como las que continuamente agitaba Ignacio Ramonet en Le Monde Diplomatique. El vistazo rápido, el vértigo en la información, la incapacidad de reflexionar sosegadamente sobre cualquier asunto, hace que estas movilizaciones internaúticas pierdan rápidamente el rumbo. Al éxito inicial de la llamada siguen después las dudas sobre qué hacer, qué programa seguir, qué opciones ideológicas hay de fondo.  Indudablemente esto ocurre en cualquier proceso de cambio político, y después del lema de la pancarta que une a todos se esconde la letra pequeña que nos divide igualmente. Pero podría ocurrir en ocasiones que ni siquiera la importantísima letra pequeña exista, o que no se haya reflexionado sobre ella. Es la línea divisoria entre las ideas impresas y las palabras en la pantalla de un ordenador. Con demasiada frecuencia no leemos más que unas pocas líneas de una entrada en una página, y eso no facilita las cosas.  

Nuestros ordenadores "tuneados" de 2007.

miércoles, 26 de enero de 2011

LA REVOLUCIÓN DE LOS JAZMINES: ¿HACIA UNA CUARTA OLA?

        Quizás resulte demasiado optimista la pregunta, pero me permito recoger aquí la famosa expresión de Huntington como muestra de lo que está ocurriendo en algunos países del Magreb. Si esto puede ser el inicio de una nueva fase de democratización en una región del planeta que se creía completamente inerte y estéril a este tipo de cultura política, es algo que todavía no puede verse en el futuro más cercano. Y sin embargo, parece coger con la misma sorpresa que cuando presenciamos hace dos décadas con la caída del comunismo. Entonces parecía impensable la derrota política de lo que todavía se consideraba un coloso político y militar. Hoy en día, la misma incredulidad escepticismo aparece en Europa occidental, sumida además en sus propios problemas internos. Nuestros prejuicios han tendido a ver el Magreb de la misma forma que al comunismo de antaño, como una cultura monolítica y sin fisuras. Ahora, a más de un europeo bienpensante y prejuicioso le habrá parecido extraño ver las imágenes llegadas de Túnez en las que algunas mujeres, vestidas a la europea y con estudios, criticaban abiertamente al gobierno y eran partícipes de las manifestaciones contra el régimen de Ben Ali. ¿Cómo es posible que ocurra esto en países donde creíamos que las mujeres estaban encerradas a cal y canto bajo velos, burkas y demás mitos islámicos?
       En resumen, la complejidad cultural de las comunidades humanas siempre está por delante de nuestras propias y parciales medidas de la realidad y de la proporcionada por los medios de comunicación. Estos medios, obsesionados con el terrorismo y la inmigración desde hace más de una década, han vendido con gran eficacia una imagen sesgada y parcial de culturas que para nosotros acaban en las noticias de sucesos de pateras, malos tratos a la mujer y racismo. No sabemos qué deparará el futuro para estos países, porque suponer que tienen que seguir la estela occidental no es más que otro etnocentrismo típicamente europeo. Lo que sí está claro es que ese futuro está en movimiento por primera vez en muchos años.

Primera imagen de google que aparece con la entrada "revolución de los jazmines".
Martin Luther King sirviendo de inspiración a la humilde pancarta tunecina.