El conocimiento os hará libres y las fronteras os harán gilipollas.

sábado, 3 de junio de 2017

¿EXISTE UNA VERDADERA INNOVACIÓN EDUCATIVA?

Como profesores, vivimos obsesionados con la innovación educativa. Pero la innovación que estamos viviendo no es suficiente. De hecho, se nos está yendo de nuestro control. El futuro es infinitamente más incierto de lo que dan por supuesto los innovadores educativos y nos deben empujar a ser mucho más ambiciosos de lo que somos hasta ahora en lo referido a esa "innovación". Plateamos tres breves retos a los que esta renovación educativa no ha plantado cara:

1.  Seguimos enseñando a una generación a luchar duro por su trabajo. Nos repiten, como algo novedoso, que es un trabajo no industrial, sino cualificado, creativo, innovador, cooperativo. Pero estamos dando por hecho que en el futuro habrá trabajo para una amplia mayoría de ellos. No es que no sepamos qué trabajos va a haber en el futuro. El gran problema es que no sabremos sencillamente si existirá trabajo suficiente para todos, incluso contando con el creciente envejecimiento de la población. Imaginemos la gran frustración que puede suponer una generación preparada a la que directamente se le corta su capacidad de realizarse y de ser autónomos eliminando el trabajo. Ya hemos vivido esto en la última crisis, y no será la última vez.  

2.  Estamos enseñando en las nuevas tecnologías, en el terreno de lo virtual y las redes sociales, cuando justamente lo que tenemos que empezar a enseñar es precisamente lo contrario: la vuelta al entorno más puramente físico y al contacto humano, para evitar la deshumanización tecnológica. Las tecnologías ya rodean a los alumnos de por sí lo suficiente como para reducir la educación a las mismas. Si los retos del futuro pasan por superar una catástrofe ambiental o humanitaria, las salidas al campo y el trabajo social deberían ser tan obligatorias como el uso de nuevas tecnologías en el ámbito educativo. 

3.  Estamos enseñando a nuestros alumnos a usar su inteligencia y creatividad para adaptarse a nuevas situaciones laborales imprevisibles. Pero no estamos enseñando a usar esa inteligencia para idear una nueva sociedad. Damos por supuesto que nuestro modelo de sociedad (occidental, capitalista, liberal, individualista, basada en el crecimiento) se mantendrá mucho más tiempo, cuando a ciencia cierta no sabemos cuánto más podrá aguantar sin romperse y desguazarse en sucesivas crisis locales y globales. Enseñamos cómo ser ingenieros o médicos, pero no cómo poder evitar votar al fascismo o buscar alternativas a Donald Trump.  

En la medida en que nuestra nueva educación no afronte estos tres retos, estaremos viviendo en el pasado y engañándonos a nosotros mismos como educadores.  Sociólogos como Bourdieu insistían en que la enseñanza por definición es conservadora, en cuanto que proyecta lo que los estratos altos de la sociedad consideran como culturalmente válido, y tiende a producir réplicas acríticas de la misma. Es hora que seamos conscientes de ese sentido profundamente conservador que está lastrando nuestros esfuerzos.   

2 comentarios:

  1. Enhorabuena por tu acertada entrada y reflexión. Yo solo confirmar, desde mi experiencia, que ahora la mayor parte de la administración educativa y cursos de formación se basan en no hacer pensar al alumno por sí mismo y estimular su espíritu crítico, sino en favorecer ciertas habilidades instrumentales relacionadas con las tecnologías de la información. Es como si en el siglo XIX valorásemos sus conocimientos en mecánica ferroviaria o en el siglo XX su capacidad para mecanografiar. En fin... Siempre ha costado asimilar el cambio. Ahora los docentes parecemos "futuristas" asombrados por una tecnología que no dominamos y que enseñamos a otros, entre otras cosas, para tapar nuestras propias carencias. Qué lucha.

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  2. Hola Heli. La verdad es que estas ideas en parte son más tuyas que mías, así que podrías haber firmado tú el artículo. No creo que toda la innovación educativa no tenga que ver con algunas de estas ideas (no soy tan pesimistas), pero estamos muy lejos de orientar bien este futuro educativo...

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