"En cuanto alguien busca la verdad se convierte en los ojos y la boca de Dios. Y por supuesto, se expone a que haya ateos que no crean en Dios."

miércoles, 24 de agosto de 2016

CINCO RAZONES PARA REPENSAR QUIÉN ES EL RESPONSABLE DE UN HECHO.

     Seguramente nos hemos topado en más de una ocasión con la típica persona que no duda en pavonearse de sus éxitos (e incluso es capaz de apropiarse de la gloria de los demás) pero que al mismo tiempo busca continuamente causas externas para no afrontar sus propias responsabilidades en un fracaso. No busque fuera: casi todos hemos actuado así en alguna ocasión. Y pensemos cómo se traslada esto desde el campo de los estudios (cuando yo apruebo, lo hago yo porque he estudiado, y cuando suspendo, me suspenden otros o me quedé atrapado en el ascensor toda la tarde) hasta el campo de la política (para un político, cuando estamos en crisis, las causas de la misma son incontrolables y externas, mientras que cuando tenemos buenas noticias económicas, estos son producto único de nuestra estupenda gestión). Los ejemplos son innumerables. 
    También es posible la experiencia de de haber señalado a alguien como responsable de su éxito o fracaso en la vida -el típico caso del pobre al que hacemos responsable de su situación precaria-, y cuando hemos profundizado sobre su caso, nos damos cuenta que nosotros quizás hubiéramos sufrido el mismo destino de estar bajo el mismo contexto. 
  En la psicología social, un grupo de investigadores -Rotter, Heider, Kelley y Weiner entre otros-, investigaron cómo explicamos la acción realizada por una persona, y poco a poco llevó a analizar los típicos errores en nuestra explicación causal. Esto empezó a estudiarse con el nombre del sesgo de correspondencia o de forma más rimbombante como el error fundamental de atribución. Básicamente quiere decir que tenemos tendencia a enfatizar las explicaciones basadas en características disposicionales del actor del hecho en cuestión, en comparación con las basadas en su entorno, en la definicón clásica de Lee Ross. Partiendo del estudio de este sesgo, autores como Hans Weiner y su estudio de la atribución a partir de tres factores, el locus de causalidad, la estabilidad y la controlabilidad. Por seguir el ejemplo del político: cuando hay buenas noticias, lo hará responsabilidad suya (locus interno de causalidad), gracias a su profesionalidad y su esfuerzo (control estable) mientras que cuando las cosas vienen mal dadas, sentirá tentación de apelar a la situación (locus externo) e incontrolable (ha sido mala suerte y las condiciones son imposibles para la mejora).  

1. No piense que sus éxitos solo dependen de usted y los fracasos son por culpa de los demás. Tendemos a hacer esta atribución causal interna cuando se trata de apuntarnos nuestros éxitos y al mismo tiempo achacamos al contexto hostil la razón por la que no alcanzamos nuestras metas (atribución externa). Este es un mecanismo de defensa básico que permite mantener nuestra autoestima (atribución defensiva), pero que en muchas ocasiones es notoriamente falso. Tampoco piense que sus éxitos son solo por la suerte o por la ayuda de los demás mientras se martiriza con sus fracasos. Esta actuación continuada refleja una predisposición hacia conductas depresivas y con una baja autoestima. Si le acompañan además atribuciones relacionadas a su falta de capacidad personal (variable incontrolable por el sujeto) nos encontraremos con posiciones que acaban minando definitivamente nuestra confianza para ejecutar tareas.  
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2. Si hablan negativamente de usted en el ámbito profesional o académico, no piense mal desde el primer momento. Atribuimos razones personales que justifiquen por qué de forma inesperada somos atacados. Esta es la primera reacción, intuitiva, nuevamente en términos de pura defensa de nuestro ego. Pero después de esto, conviene hacer autocrítica y repensar la situación. Es muy posible que encontremos alguna razón de peso por la que puedan hacer ese comentario comprometedor.  El sesgo de correspondencia nos hace pensar que la persona que nos ataca lo hace por motivos puramente personales (envidia, rencor etc...), cuando lo más posible es que hayamos hecho mal nuestro trabajo.  


El experimento de la pecera (Masuda y Nisbet, 1998). El occidental se
centrará en el número de peces. El oriental se encargará de decirnos el color
del agua y las rocas del fondo).
3. Sobre todo si es usted conservador, tenderá a incidir más en las circunstancias personales de los individuos y no las del entorno o contexto para explicar su comportamiento. Bajo esta perspectiva, el pobre es pobre por falta de iniciativa o pereza; el manifestante está psicológicamente perturbado; el terrorista lo es por pertenecer a una religión fanática sin redención. En pocas ocasiones, los conservadores apuntan a otras razones que las estrictamente personales y no prestan atención a lo que un manifestante reivindica ni por qué están ocupando la calle o a una crisis que ha empujado al desempleo a millones de personas contra su voluntad. Por contra, los progresistas son más holistas y globales, pudiendo cometer el mismo error desde la perspectiva opuesta. Igualmente, esta es una visión más propia de la cultura occidental que de la oriental. En una pecera, el occidental buscará los peces. El oriental será capaz de darse cuenta de las rocas que hay.

4. Nunca piense que los demás son como usted, piensan como usted, y actúan como usted. A esto se le llamó error del falso consenso. Tendemos a rodearnos de gente parecida a nosotros y eso nos induce a pensar que el resto de los seres humanos comparte nuestra forma de ser. Piensa el ladrón que todos son de su condición, nos dice el dicho de la psicología popular. La gente aprovechada piensa que todos los demás van a hacer lo mismo que ellos en circunstancias propicias, y es difícil para ellos ver que no todos actuamos con los mismos valores éticos. También es típico en los votantes de un partido su incredulidad ante unos resultados electorales inesperados o adversos. Tendemos a pensar que nuestras ideas son tan evidentes que nos negamos a creer que otros no las profesen igual que nosotros.  

miércoles, 10 de agosto de 2016

CINCO RAZONES POR LAS QUE ES NECESARIO ESTAR TRISTE... A VECES.

La tristeza tiene mala fama, y nuestra cultura intenta suprimir ese sentimiento, al igual que el dolor o el sufrimiento. Está terminantemente prohibido estar triste, por ser sinónimo de aburrimiento, falta de interés social. Pero, ¿es malo estar triste, al menos de cuando en cuando? La emoción de la tristeza tiene una mayor duración que la de la alegría, y ahonda más en nuestra memoria somática. Posiblemente, aunque sintamos nuestras vidas como "normales", los episodios de tristeza se recordarán con más fuerza que los de alegría, y lo que es más interesante, aparecerán mezcladas con otros sentimientos. 

   1. La tristeza tiene una función reparadora. Las cosas no siempre van como debería ser, y necesitamos nuestro tiempo emocionalmente hablando para volver a la normalidad. En esos momentos de tristeza, buscamos nuevas estrategias para afrontar retos vitales, pero para ello necesitamos economizar recursos. El agarrotamiento, la falta de energías, es señal que necesitamos centrarnos en lo que es importante en ese momento, y nuestro cuerpo actúa en consecuencia.  

     2. La tristeza acentúa la introspección. Una persona alegre tiende a concentrar su atención sobre el mundo que le rodea, pero raras veces tiene posibilidad de visitar su mundo personal. La tristeza corta esas relaciones con el mundo, muchas veces superficiales en forma de redes sociales o encuentros esporádicos, para centrarnos en nosotros. Mirarnos por un rato delante de un espejo, y no para ver lo guapos que somos, nos hará conocernos mejor. 

      3. La tristeza nos hace más reflexivos. hace que nuestras energías y recursos dejen de expandirse sobre cosas mundanas y se concentren en un único punto, que suele ser nosotros mismos frente a la situación que nos ha hecho llegar a ese momento. Posiblemente una persona que asegure que nunca  está triste, tenga más posibilidades de ser superficial, frívola o estúpida que otra que diga que siente situaciones tristes, pero que le han permitido superar problemas a medio y largo plazo.  

     4. La tristeza acentúa nuestra empatía y la de los demás. Si no tuviésemos ese careto largo, la gente de nuestro alrededor nos bombardearía con mensajes improcedentes que haría saltar la tristeza hacia la ira más profunda. No solo es necesario sentirla, también debe ser expresada. La tristeza estimula la empatía en los demás, y nos ven como alguien que necesita consuelo o aliento. Igualmente, la tristeza significa que nosotros también somos sensibles y empáticos ante las dificultades de los que nos rodean.  

     5. La tristeza sustituye la ira. Si alguien está triste ante algo traumático, puede consolarse de que no se haya dejado llevar por la ira o la violencia. Las personas más inestables, ante sucesos que provocan un cambio de sus expectativas o un fracaso emocional, pueden reaccionar con violencia ante dichas situaciones. Por eso, en ocasiones, es necesario dejar que el brote violento e impetuoso se calme en cuestión de pocos segundos, y dejarnos sumergir en las aguas de la tristeza, más profundas y melancólicas, pero menos agresivas para nuestro entorno.  

   En definitiva, nadie desea estar triste. Pero es necesaria en determinados momentos de nuestra vida. Como decía Gandalf en el final del señor de los Anillos, en la emotiva despedida de la comunidad del anillo. "No os diré que no lloréis, porque no todas las lágrimas son malas". Una lágrima tiene la misma fuerza que una sonrisa, o incluso más.  

lunes, 13 de junio de 2016

ENGLISH LISTENINGS: TRAVELLING.

ANGEL’S TRAVELLING GUIDE
Which places are they talking about in these videos?
       VIDEO 1 ________________________________________
      VIDEO 2 ________________________________________  
      VIDEO 3 ________________________________________   
      VIDEO 4 ________________________________________




Video 1
Video 2
Video 3
Video 4
1.                  
The video encourage you to taste the “cataplana”




2.                  
You may start the visit of the city in a castle.




3.                  
There is abundant educational offer for children.




4.                  
You can climb a huge ancient volcano close to the place you are visiting. 




5.                  
It’s the only place in the world where you can visit a space shuttle.




6.                  
In this destination, you will enjoy hot summers and mild winters.




7.                  
Volcanoes, rice fields and temples are common in this place.




8.                  
This place is well known by their courses to learn golf.




9.                  
It is known as the Island of the Gods.




10.               
You can see manta rays in a enormous aquarium




11.               
In this destination you can visit an enormous transatlantic cruise.




12.               
The video claims that “it is a year-round destination for families, couples and party animals alike”.




13.               
The video recommends you Princess street and George Street as the best places for shopping in this destination.




sábado, 5 de marzo de 2016

KANT FOR DUMMIES


Una de las mejores presentaciones que ha hecho el G.P. dando este bicho malo que es Kant...

viernes, 19 de febrero de 2016

LO QUE NO SE DICE NO EXISTE

      Interesantes las palabras de Boaventura de Sousa Santos. Hay que hacer justicia cognitiva global. Lo que no se dice, no existe. En el juego globalizado, intervienen tanto las ausencias como las presencias. Y muy posiblemente, Boaventura de Sousa Santos tenga toda la razón del mundo. Vaya si la tiene, aunque sea desde una perspectiva puramente social y psicológica: el portugués además atina con un término que expresa muy bien la indignación intelectual y social presente desde el comienzo de la Gran crisis, y sobre todo, propone una estrategia adecuada para poner sobre la mesa los problemas sociales de la población. Pongamos como ejemplo la maternidad en el parlamento español. Ha bastado la presencia de un bebé en el congreso para desatar una polémica, sea cual sea nuestra postura. Pero el problema repentinamente y para sorpresa de nuestros políticos, se ha hecho real. El parlamento español y nuestra clase política está tan embalsamada, tan aislada del mundo, que tiene que empezar a despertar de una manera o de otra. Dicho esto, conviene matizar dos detalles para no perder la fuerza del concepto del portugués. 
Bescansa: la presencia como forma de hacer política.
      Primer punto a tener en cuenta: la ausencia puede ser practicada por todas las partes en un conflicto social. Los líderes e ideólogos del mundo, desde los magnates de la conferencia de Davos a los tertulianos del Canal 13 o de la Sexta practican habitualmente la ausencia como estrategia básica de control de su discurso. Pero esto no es una cosa inventada por el portugués. Esto es algo muy conocido en la psicología social desde que Festinger ideara su teoría de la disonancia cognitiva. Dicho de forma simple, solo vemos y escuchamos aquello que nos gusta ver y escuchar de antemano. Ese típico refrán de "ojos que no ven, corazón que no siente", hace referencia directa tanto a la falta de empatía como al miedo a tener que cambiar de discurso cognitivo ("ojos que no ven, cerebro que no piensa"). Lo que ocurre hoy en día es que este miedo al conocimiento se ha hecho global, como sostiene el portugués, y sus consecuencias políticas y sociales evidentemente se disparan. Dicho de forma burda, diseccionamos el concepto de ausencia y vemos un buen frasco de disonancia cognitiva aderezado bajo el concepto típico de ideología de la tradición marxista. En un conflicto, quien tiene el poder de la información, maneja mejor la ausencia que su oponente. Pero no nos creamos inmunes a usar la ausencia para nuestro propio beneficio..   
       Segundo punto a considerar: lo que no se dice no existe, pero el que una cosa se diga no quiere decir que tenga que existir con ello. Conviene no caer en la inversión de la frase y el idealismo excéntrico. Que una cosa se diga (o se piense), no quiere decir que necesariamente tenga que existir.  El lenguaje se convierte meramente en condición de posibilidad, por hablar en términos kantianos, pero no en realidad en sí misma. Podríamos pensar, como San Anselmo, en la existencia de un ser perfecto más allá del cual nada más perfecto puede ser pensado, y no por ello suponer que tenga que existir por su mera perfección. La filosofía es experta en hacer discursos vacíos y también en discursos que hacen saltar la acción al vacío (lo cual no tiene por qué ser malo).  Podríamos pensar, como hicieron muchos filósofos marxistas -hijos del idealismo hegeliano-, que solo con pronunciar palabras mágicas mesuradas por la razón, actuaban como varitas mágicas que transformaban la realidad y la plegaban a nuestras interpretaciones. En fin, que la cosa es algo más complicada a nivel filosófico, y que nuevamente la tentación puede ser grande para construir castillos en el aire, tan solo por la magia del lenguaje...

sábado, 6 de febrero de 2016

CON EL HAMBRE NO SE JUEGA


Aquí dejamos un pequeño corto en el que hemos intervenido (escasamente), y en el que hay que dar la enhorabuena a Fidel Enciso, que con sus catorce o quince años ya hace sus pinitos cinematográficos. Participan también Jesús y Carlos, como protagonistas. Un poco de suerte en el festival de Clipmetrajes de Manos Unidas nos vendría bien, aunque solo sea para animar a estos jóvenes cineastas...

sábado, 30 de enero de 2016

SHAKESPEARE O CERVANTES, HE AHÍ LA CUESTIÓN

Al menos Dora sabe quién es don Quijote.
       En los últimos días se oye cierto revuelo de indignación (indignación menuda, irrelevante, cultural) por las escasas medidas destinadas a conmemorar el cuarto centenario de la muerte de Cervantes. Por supuesto que estas críticas, como las que aparecen en El País, están instrumentalizadas para castigar a un gobierno que no es gobierno, pero que en cualquiera de los casos, ha mostrado un desinterés total en toda cuestión cultural que no sean los toros y ha permitido un desbrozamiento de las humanidades en el sistema educativo. Qué lejanos quedan los años de Aznar, cuando se revivió con entusiasmo la figura de Cánovas del Castillo y el 98, por parte de los conservadores. Ahora ya ni eso hace falta. Conmemoramos algo mucho más importante para nuestra cultura, y apenas encontramos noticias. Rastreamos en Internet, y solo aparecen proyectos vagos. Ciertamente, algo de mala suerte ha tenido la efeméride -el año pasado se conmemoró también la publicación del Quijote- pero no podemos reducirlo todo a una cuestión de coincidencias. 

      Todo esto es cierto, pero la verdad es que resulta poco relevante. El gobierno es reflejo de la dejadez de los ciudadanos. Por lo tanto, es la ciudadanía tan culpable como el gobierno. Seamos sinceros: nadie lee el Quijote. Nos resulta un lenguaje cargante, demasiado grande, con demasiadas aventuras entre medias que nos separa de la verdadera esencia del libro. El que escribe ha leído y releído fragmentos y capítulos del Quijote con gusto, pero nunca ha conseguido llegar hasta el final. 
Es cierto que Cervantes consiguió reflejar un estereotipo universal, un obseso/soñador que acaba deformando la realidad que le rodea, y que acaba con una gran decepción ante el mundo. Tal vez la generación del 98 lo hispanizó demasiado y ha perdido referencia para el resto del mundo y para la propia España de 2016. Adquirió una tonalidad peyorativa, y la palabra quijote no es sinónimo de idealista sino de desubicado e ingenuo.
       En mi modesta opinión, tiene mucha más fuerza la figura del pícaro que la del loco. Nos sentimos más identificados con los timadores y arribistas de la novela picaresca que con los locos idealistas. El Lazarillo es todo lo contrario del Quijote: de fácil lectura, más sencillo, más fino, más cuento, más ingenuo, pero al mismo tiempo hiriente y crítico. Además que también cuenta con mucho eco en nuestra literatura. Pícaro es Lazarillo, pero también lo es Diego Torres de Villarroel, siendo profesor de la universidad de Salamanca en el siglo XVIII y también lo es Pipaón, uno de los personajes más divertidos y menos reconocidos de Galdós, en sus Episodios nacionales, que aspira ni más ni menos que a ser ministro con Fernando VII. La picaresca acaba tomando toda la sociedad española. Alguno habrá que hasta pueda imaginarse que nuestra escena política se divide en pícaros y en quijotes, y tal vez no le falte razón. 

       Pero a lo que ibamos. Por qué los ingleses celebran tanto a Shakespeare, y nosotros no hacemos nada por Cervantes. La respuesta menos polémica y más compleja: no es el gobierno el único culpable. Nuestra mentalidad actual nos permite acercarnos a Shakespeare mejor que a nuestro Cervantes. Además Shakespeare nos gana por goleada en casi cualquier comparación. Si rastreamos Internet -un invento anglosajón, no hay que olvidarlo-, Shakespeare y Hamlet doblan en entradas a Cervantes y Quijote. Cervantes logró perfilar un estereotipo universal, o dos, si queremos. Con cada obra de Shakespeare parece que encontramos el retrato de una emoción humana, y en multitud de contextos diferentes. Tal vez no leamos tanto a Shakespeare como dicen los ingleses, pero algunos lo hemos visto representado en el teatro, y sus adaptaciones cinematográficas son abundantes. Tanto, que Hamlet alcanza a inspirar al Rey León de Disney, ni más ni menos, que Romeo y Julieta se convierte en telón de fondo de una inacabable lista de películas y libros de todo género, y que personajes históricos como Ricardo III han sido manipulados por Shakespeare para convertirlos en arquetipo de villano político. La versatilidad de Shakespeare no la tiene Cervantes para los tiempos líquidos del siglo XXI. Ni de lejos, aunque siempre nos quedará Dora la exploradora que sí concede un capítulo de sus aventuras al esforzado caballero andante, y el Soul Calibur, que convierte al escritor en un guerrero espadachín.
      Pero volvemos al fondo del asunto: si la ciudadanía realmente se preocupa por estas cuestiones. Y nos encontramos con que levanta más polémica una carroza futurista de Navidad con un rey mago dentro, que celebrar o no a Cervantes. Este es el auténtico trasfondo cultural que nos toca vivir, y no hay más vueltas.    

martes, 22 de diciembre de 2015

POPULISMOS: LA DEFENSA DE CHANTAL DELSOL

     Ha caído en nuestras manos este libro interesante que ya de por sí tiene un par de buenas virtudes: no es demasiado extenso (lo que siempre se agradece para gente con demasiadas cosas que leer y poco tiempo para ello) y la autora desarrolla una interdisciplinariedad envidiable: toca de forma igualmente virtuosa filosofía, historia y análisis político. La temática no puede ser más actual para Francia: el auge de partidos como el Frente Nacional necesita de una explicación seria, más allá del actual desdén manifestado por toda la clase política francesa y en general Europea ante este tipo de ideología. Y aquí surge la primera duda para el lector hispano: qué razón hay para incluir Podemos o Syriza en los partidos de ultraderecha europeos como Aurora Dorada, Forza Itália, el Vlaams blok belga, los hermanos Kaczynsky de Polonia o el FN. Acostumbrados a plantearnos un origen sudamericano de los partidos populistas, de carácter estatalista, caudillista y generalmente de izquierdas (incluyente socialmente hablando y no xenófobo, aunque sí anticapitalista y antiimperialista), Chantal Delsol nos despista un poco. Y sin embargo, es también el otro reverso de la moneda: el populismo francés tiene una plasmación derechista basada en un modelo social excluyente, ultranacionalista, antieuropeo y naturalmente xenófobo.



     Quizás esto se entienda mejor al poner las raíces históricas del populismo nada menos que en la tiranías de las polis clásicas. Y aquí se explica cómo estos gobiernos carismáticos, autoritarios, fueron sin embargo la puerta para que determinados grupos sociales habitualmente excluídos en las decisiones de las aristocracias locales gobernantes de las polis, iniciasen su entrada en la política, legitimando en un par de generaciones el nacimiento y consolidación de las democracias en las polis clásicas. Por tanto, aparece un primer elemento positivo en este análisis del populismo griego: las tiranías de la época no son abiertamente antidemocráticas, sino proponen una radicalización de las condiciones para una democracia. Hay una abierta oposición a que una minoría, supuestamente elitista, aristocrática, controle una ciudad que ya ha dejado de ser una aldea y que cuenta con nuevas estructuras políticas y sociales. El experimento democrático y la experiencia populista no gusta a todo el mundo: la reacción aristocrática de Platón, marcando un hito en la historia del pensamiento político, acaba vinculando una relación directa entre populismo y la degeneración de las polis democráticas. Tienen que ser los gobernantes, sabios, tocados por el conocimiento del logos universal, instruidos y superadores de las pasiones que lastran a los miembros del populacho, aquellos que tomen las riendas del gobierno de la polis.  
      Esta primera eclosión populista se extenderá indefinidamente con las consecuencias del proyecto moderno ilustrado. En un primer momento, el movimento elitista de la Ilustración sueña con un pueblo llano, sencillo, intuitivo e inteligente que recibe cálidamente sus ideas de fraternidad e igualdad universal. Sin embargo, poco a poco las contradicciones del proyecto moderno irán generando una figura, el idiotes, según la autora, que se identifica con el individuo "entendido bajo su propia particularidad, constreñido dentro de su propia inteligencia", atado a su terruño ideológico e incapaz de reconocer la misión emancipativa y universal del ideal liberal moderno. Frente a este ideario demasiado frío, lejano, global y peligroso, estos idiotes necesitan un referente político más vivo y carismático que los mensajeros de la razón weberiana, que encuentran precisamente en el ideario populista, sea este inclusivo o excluyente.
     En la medida en que el idiotes se encarna y se materializa en un partido y en un líder, la élite política rechaza sus tesis en nombre del sentido común, que no deja de ser un último suspiro de ese proyecto moderno, bajo nuevas formas (las libertades individuales, la estabilidad social y el progreso económico, que vienen a ser los conceptos emancipativos tradicionales ilustrados).  El principal argumento de esta masa de idiotes es precisamente aclarar a la élite tradicional política que esos valores han dejado de encarnarse dentro de sus fronteras o que han quedado fuera de su alcance. Por eso el populismo es tan efectivo entre los desplazados dentro del sistema global, no solamente en el siglo XXI, sino desde los comienzos de la modernización, en EEUU (el partido de los grangers) o Rusia. El fenómeno es más viejo de lo que parece, pero cada oleada modernizadora lo hace más evidente y palpable.  
     Este diseño conceptual es suficientemente claro en el libro. Sin embargo, se enfrenta con sus limites. Por ejemplo, la autora tiene que aclarar que Hitler y el fascismo no es populista bajo su esquema con desigual éxito. Hitler es un bárbaro, un error de la civilización, pero como decimos, nadie puede asegurarnos que un líder populista no se desliza por la senda de la barbarie. Se han explicado demasiadas cosas bajo el esquema dialéctico modernidad-tradición, global y local, de origen marcadamente marxista o hegeliano, aunque estos autores no sean citados con demasiada frecuencia.
    Por otra parte, echamos de menos referencias más abundantes al populismo latino-americano, infravalorado en el conjunto de la obra, hasta tal punto que a veces un lector español y la autora del libro tienen la sensación de estar hablando de dos populismos distintos. Frente al europeo, el populismo latino-americano tiene un control de las instituciones y del aparato estatal no soñado por los europeos, capaz en ocasiones de modificar el estado de derecho a su antojo. La lucha entre la élite liberal y modernizante y los líderes populistas y carismáticos apenas existe porque en muchas ocasiones la élite y la cultura política del país es abiertamente populista (la explicación dialéctica de Desol no funciona tan bien como en Europa). Su capacidad para crear complejos clivajes políticos y amplias clientelas dentro de la sociedad tampoco tiene comparación con Europa; por último, el populismo latino tiene efectividad promovendo una inclusión social por clientelaje de determinadas minorias hasta entonces irrelevantes para las oligarquías dominadoras de estos países. Esto hace que, siendo un libro de lectura muy interesante para un amplio público, el lector español lo pueda llegar a percibir  como incompleto.



Una pregunta complicada de resolver: podría el populismo servir para poder incluir dentro
de una misma moneda líderes políticos tan distintos como Marine LePen y Pablo Iglesias. La respuesta es compleja.

viernes, 18 de diciembre de 2015

EL DOCENTE: UNA PROFESIÓN ABOCADA AL FRACASO.


     Existe un pésimo lema maquiavélico en la educación de nuestro país para evitar problemas en nuestra profesión: "Líbrate de un mal alumno, pero ten siempre contento a un mal padre". Esta semana al G.P. le ha tocado vivir esta cruda realidad del sistema educativo español: la bestia negra del profesorado no es el alumno irrespetuoso y desmotivado, sino los padres arrogantes y resabidos. Como evidentemente uno no puede dar demasiada información sobre el caso -no vaya a ser que...-, tan solo diremos que en un conflicto escolar, el GP ha tenido que tragarse con patatas la doble amenaza verbal de denuncia por parte de dos familias en una situación escolar donde ha habido una lesión.
      Después de aguantar sapos y culebras de ambas familias -a la cara o por la espalda-, sobre la incompentencia del tutor, su incapacidad para resolver conflictos, su falta de imparcialidad y un sinfín de cosas que no vienen a cuento ni recordar, uno acaba pensando que mejor se mete a ganadero y deja la educación: es más fácil tratar a una vaca o un toro que a un padre herido en su orgullo y en su legítimo deseo de salvar la dignidad de sus hijos.
     Nadie quiere ser profesor de secundaria, pero mucho menos querrá ser tutor. Ni siquiera en centros que no son demasiado problemáticos. Son responsabilidades para las que no tenemos autoridad competente real, y para los que no existe un respaldo jurídico ni social básico. Incluso si una ley como la LOMCE refuerza sobre el papel la autoridad del profesor, la escasa estima hacia el profesorado dentro de la sociedad lo convertirá en papel mojado.

 
    Por si fuera poco, todo el debate abierto a raíz del Libro blanco de educación propuesto a José Antonio Marina, sobre la falta de formación del profesorado no hace otra cosa que sepultar aún más la profesión en los lodos de la inutilidad y estupidez. Las medidas relacionadas con la formación del profesorado afianzan a corto plazo de cara a la sociedad la idea de que somos unos simpáticos inútiles incompetentes y algo gandules: profesionales de segunda clase, que llegan de rebote a la educación por falta de una cosa mejor. La necesidad del debate de Marina sobre la formación del profesorado es tan urgente como fácilmente malinterpretada.
    Nos podemos preguntar por el origen de esta incompentencia innata al profesor, y nos sorprendería acudir a los filósofos griegos para dar con la explicación adecuada. Desde los sofistas,  se impuso ya el vocablo de la techné, el conocimiento técnico y específico sobre una profesión determinada. Navegar, hacer zapatos, construir un edificio implicaba innegablemente un conocimiento técnico que no todo el mundo tenía. Lo que el público ignorante pudiese decir sobre estos asuntos, quedaba en el campo de la doxa, la opinión pública o personal, variable. Pensemos que si esta distinción ya existía hace 2500 años, la evolución tecnológica de nuestro tiempo no hace más que remarcarla. Pero el problema llegaba cuando los sofistas defendían que tanto la educación como la política requerían también de una techné particular, y vendían esa formación a un alto precio. No todas las opiniones son igual de válidas, incluso cuando tengamos la capacidad innata para opinar y estemos opinando de hecho cuando votamos en una democracia. 

      En España, tenemos la idea extendida que sobre educación, al igual que sobre la política o nuestras creencias religiosas, todos tenemos una voz igualmente respetable, y que todas las opiniones las damos por válidas y bien formadas.
     En definitiva, si tenemos a un profesor de primaria o secundaria frente a un padre abogado, médico o ingeniero, discutiendo sobre un tema de derecho, medicina o ingeniería, el profesor se rendirá ante la techné del licenciado experto de turno y no se le ocurrirá cuestionar a dicho experto. Imagínense la absurda situación de un profesor de primaria en la consulta de un médico cuestionando desde el principio el diagnóstico del doctor. Pero sin embargo, si hablamos de educación, la mayoría de las veces un médico, un ingeniero o un abogado hablan en posición de igualdad con el profesor. Todos ellos han sido alumnos durante un largo período de tiempo, lo que les hace creerse en conocedores de la profesión. Da igual la formación pedagógica o didáctica del profesor, no importan sus años de experiencia. Un experto en nuestro país en cualquier materia universitaria se cree en el derecho de corregir a un profesor o maestro en el campo educativo. 

    Ahí reside una parte del problema. Pero ahora pasamos a su radicalización emocional. Un técnico se cree en condiciones de relativa igualdad para hablar de educación con un docente. Pero cuando ese técnico se convierte en madre o padre, directamente se siente parte involucrada del sistema educativo con derecho a voz y voto. Y aquí a la deformación profesional se le añade una deformación sentimental, que acaba, como dijo una vez el juez de menores Emilio Calatayud provocando que "los padres hayamos perdido el norte en este país con la educación de nuestros hijos". 
     La mayoría de la sociedad considera que la docencia es una experiencia que primordialmente pasa por los padres y de forma indirecta por los profesores. En consecuencia toda persona en este país -ya no como técnico, sino en la medida que es madre o padre- se cree en condiciones de dar lecciones magistrales a un profesor y poner su autoridad y buen hacer en cuestión. Pero al mismo tiempo, los padres sufren el hecho de vivir en una sociedad que les concede un escaso tiempo para compartir con sus hijos, y en el peor de los casos, viven completamente ajenos a su realidad. La contradicción dramática de esta situación es que el padre se convierte en duro juez del profesor, desde una completa ignorancia profesional y desde una parcial indulgencia hacia sus hijos.

     La gran paradoja del profesorado en este país es que, mientras desde la administración se nos acusa de falta de preparación, nadie parece decir a la sociedad española que eviten esa prepotencia educativa de la que tantas veces hace gala. Todos critican al profesorado poco preparado, mientras algunos padres, posiblemente con título universitario y trabajo bien remunerado, pero completamente ignorantes de la realidad educativa de sus hijos, se erigen en salvadores del sistema educativo español. Así nos va. Y así seguiremos...

sábado, 12 de diciembre de 2015

TBL LESSON:GENERATING METAPHORS, THE BRAIN


(revised edtion from an old text)

       INTRODUCTION: WHY METAPHORS ARE SO IMPORTANT IN SCIENCE.

            There is a long tradition in our educational system, holding the idea that interpretation and creation of metaphors can be part of the Humanities curriculum –mainly literature-, but they have nothing to do with sciences. However, the evidence suggests that most of our best scientists –especially those disseminators who are able to convey big ideas to the non-scientific public- are specialists in the creation of metaphors. Metaphors are an excellent vehicle to communicate scientific ideas.  Very complex theories, models and hypothesis had been popularized thanks to images and comparisons easy to understand for the average people. Let’s take the next example: the idea of the planet Earth as a complex system with different components working together in an extremely precise equilibrium, prompted James Lovelock to compare the whole planet with a living thing and to popularize it under the nickname of Gaia, a Greek goddess. After that, Gaia became a powerful metaphor in the hands of environmentalists, activists, politicians and the public opinion, generally speaking. Metaphors are easier to grasp; their educational purposes therefore are in high stem.


     However an abuse of the metaphor can lead to misunderstandings that generate more problems than what they are trying to solve. Taking for example the theory of the “selfish gen” by Richard Dawkins: it created interpretations that were not on the mind of the biologist, supposing that human beings were selfish and evil because it was written in their genetic code or that genes had some kind of moral consciousness. On the other hand, metaphors are images that are not ahistorical. They explain an idea in a particular social and cultural context. They can be extremely expressive and cute for some circumstances, but lose all its power in a few years.
        The abundant metaphors of the brain are typical examples of how fast a metaphor became old-fashioned because of technological shift. As Grah and Kuma suggested in American Scientist (March, 2015) it takes only a few decades or years to substitute one metaphor by another:  in the fifties and sixties the philosopher John Searle explained how the brain was understood as some kind of phone calling-centre. Nowadays, due to new technology, we find this image inappropriate and out of date. Computers, Internet, holograms, the cloud, are now the available images for our brains, but we don’t know for how long[1].


       THE BRAIN METAPHORS: AN EXAMPLE OF TBL LESSON

      We decided in our secondary school to find all the possible metaphors we could guess for the brain and the mind (knowing that can be understood as two different concepts, we gave freedom of choice to decide for one or another). In order to get the maximum ideas and images, we had followed the TBL method provided by Robert Swartz. It mainly consists on giving our students a thinking map about how we could generate good metaphors and the graphic organizers that will help as conceptual scaffoldings in the elaboration of these images, and after that, apply some thinking routines that encourage the students to maximize their creativity.
       First of all, students have to remember what a metaphor is, and we use for our topic one of the oldest images that is related to our brain: “the brain is like industrial slag”. The image refers to the external appearance of the brain, and maybe it works for the narrow knowledge that Egyptians had on this organ, but it is definitively not enough for our own culture. Therefore, new metaphors are needed, more useful and precise for the present. The lesson starts at this point with a challenge: “We are supposed to be writers in a magazine and disseminators of scientific information and we have to find a good image of the brain and mind that could be attractive for the readers of our magazine and stimulating for their imagination”.
      How to create a good metaphor? We give the thinking map for every pair of students and we analyze every step, recommending if this should be useful in order to obtain a good image. But get a good metaphor about the brain implies some training and being aware of what has been done before our own work. We analyze some very ancient images and metaphors that were elaborated from Antiquity: the Egyptians thought about the brain as industrial slag, due to the external appearance of both objects. But Plato, for instance, was much more spiritual, and identified the soul as a winged chariot flying into the sky where two horses and a rider represents different features of our souls. We analyzed also two very well-known images from the 20th century: the mind as a computer (defended by cognitive psychologists) and the mind as a black box or a tabula rasa (defended by behavior psychologists and the philosophical empiricism). These are very well known metaphors explained in the curriculum of subjects like psychology or philosophy in high school degrees.
       We help to motivate the creativity of the students showing typical pictures from these metaphors. Using the pictures, they are able to grasp much better all the possible similarities of the proposed metaphors, and they have to fill graphic organizers where more than three similarities were demanded. Brainstorming gives many similarities that were unthinkable for only a single person. These preliminary approaches prompt the students to check what they already know, how powerful can be these metaphors to understand the brain and mind, and attempt the creation of new images.

        After that, students worked in pairs, trying to find the most attractive and recurrent images they can guess in order to explain scientific, psychological and philosophical characteristics of our brain. A brainstorming gives us the chance to listen to all the possible images for the brain that they were able to figure out. We hardly could write all of them in the blackboard, and some of them were as suggestive as a fridge, the sun, a nebulous, a plant, a fishnet, a starry night, a music box, a banana,  a theatre, a train station, a piñata, a library, or a stock exchange. Some of them were so surprising and intriguing that the proper classmates were demanding more explanations in order to understand the real explicative power of the images. Some of them were abandoned by the same students, because they realize they were irrelevant or too conventional. Others, however, won more acceptation when they were discussed. We select some of the metaphors, and decided to extend only one of them widely -the fridge-, based on the fact that it could be original and effective.

      Some TBL graphic organizers, to introduce the thinking skill (copyright, Robert Swartz, 1994)
    
     A CHALLENGING METAPHOR: THE MIND AS A FRIDGE.

     What kind of similitudes could we find between a fridge and our minds? That was the challenging question for the bold student who suggested this metaphor. For this new stage of the thinking skill the teacher gave them a graphic organizer where more than five similitudes were requested. After using again the same routine (work in pairs, think and share), the students were able to show a few of them.
     In fact, some common characteristics were easy to guess. First of all, both of them are divided into some kind of shelves, racks or compartments. In fridges, different racks and drawers are designed and created in order to store different items, from bottles and cheese to eggs and lettuce. In our mind, different parts of the brain specialize in diverse skills like reasoning, communicating, or controlling our emotions. Even when fridges and brains have to be understood as a whole, each compartment has its own function. This characteristic fits very well with an innate approach to mind (like Plato and Descartes in the old days and current thinkers like Chomsky or Jerry Fodor), where mind frames are essential for the development of our knowledge, and the teacher encouraged the students to establish the relation with these theories that the students knew from the curricular content.
       However, there is something equally essential: the items from the outer world. The students realized that an empty fridge has no use at all. The amount of food (and its preservation) in the fridge, and the acquisition of information is the feature that gives sense to both of them. It goes without saying that this characteristic postulates the metaphor very close to the ideas of empiricism, but if we take both features (shelves and food) as a whole, show us a constructivist approach, very close to the ideas of philosophers like Kant or psychologists like Jean Piaget or Howard Gardner.  
     Taking these two characteristics are attractive enough for the students in cognitive psychology, neuroscience or mind philosophy. However, we could deepen a little bit more the image of the mind as a fridge. Preservation is a characteristic in common, keep the information alive in the mind, cool and preserve the food from excessive heating in the fridge. Both devices, mind and fridge, need energy from an external power source, in terms of electricity, or organic supplies like glucose and considerable amounts of phosphorus or potassium. Even the basic structure of a fridge or our brains have a external similarity. Both devices are completely isolated from the surrounding environment, in order to avoid damages in the content (for instance, fresh food or keep our memories alive) and keep them working properly. Our skulls preserve our precious brains. The metallic box of the fridge accomplishes the same mission. The more features and characteristics you can identify, the better for the metaphor and its power of expression and persuasion.

The final result of the selected metaphor.




   SOLVING MISLEADINGS, QUESTIONING AND ENRICHENING METAPHORS.
        Working on metaphors has some disadvantages when you are talking about scientific concepts and abstract theories. For instance, when students were discussing about this topic, we can miss the typical dichotomy between soul, conscience and biological brain, that has been so important for some philosophical schools. For instance, it should be important to ask later if creating the metaphor of the fridge is supposing that the metaphor is suggesting a materialistic or a reductive vision of our brain. The teacher could ask more extensive question in order to solve this problem. But if we want to avoid any misunderstandings, it should be highly recommended to define very well the idea or concept that we want to represent in the metaphor. The first time that we applied this thinking skill on the brain, we include Plato’s winged chariot as a metaphor of the soul. But we realized that it would bring more problems if we wanted to focus the metaphors on the brain. Even using the world “mind” as some kind of reflection of the brain had its own problems, when there is not only one approach available for this concept.  

         As a result of all the process, students should be able to compare skillfully the explicative power of different metaphors. They realized, for instance, that taking the Egyptian image of the brain as industrial slag was based only on its external appearance and therefore it is not good enough for the present time. As the teacher remind them, the more features we will be able to compare, the better. And not only the first things that is coming up into the student’s minds.

                                                                      




[1] GRASH and GRUMMA, Metaphors of the brain, American Scientist, March 2015.