El conocimiento os hará libres y las fronteras os harán gilipollas.

sábado, 28 de septiembre de 2013

ATREVERSE A SOÑAR... ES COSA DE PRIVILEGIADOS

Un ingenioso vídeo de Inknowation al que nosotros le añadimos un poco de mala uva.

   Cuestionaba la Fabi la capacidad de la nueva psicología humanista (llámese inteligencia emocional o lo que queramos) para poder resolver los problemas de los individuos si nos centramos solo en nuestras propias fuerzas como individuos y no vemos las trabas que nos pone la realidad (tanto social como natural). El vídeo Atrévete a soñar, con millones de visualizaciones en Youtube y muy conocido entre los creadores de innovación, coaching y recursos humanos, nos muestra bien este peculiar engatusamiento. 
      Sin dejar de ser un ser un vídeo estimulante, esconde esa trampa sutil del nuevo humanismo que no nos deja ver la realidad en su forma más profunda y menos optimista. Es un producto creado por y para ambiciosos profesionales cualificados, embarcados en construir su futuro y su éxito particular convertidos en superhombres. Lógicamente innovar para ellos es la quintaesencia del rush capitalism  que nos toca vivir, en el que todo fluye y nada permanece, como diría el griego. Sin embargo conviene percatarse que el moverse de esa área de confort a la del riesgo, como ingeniosamente habla el vídeo, no está al alcance de todo el mundo. Hay gente en la que el área de confort no le ofrece ninguna oportunidad de elección, cosa que no nos deja ver el vídeo. No es el miedo a equivocarnos, sino la incapacidad del poder elegir el error, lo que echamos en falta. Ciertamente arriesgar es difícil, y no solo porque no nos atrevamos a soñar, sino porque soñar (e innovar) es solo privilegio de unos cuantos: gente atrevida, con alta autoestima, inteligente, y sobre todo, con pasta en el punto de partida. Por supuesto que cuanto más tengamos de esto último, menos necesitaremos de lo anterior, aunque si una cosa deja clara el rush capitalism, es que la pasta ya no lo es todo. Las cosas ya no son lo que eran, ni siquiera para los ricos.   

jueves, 26 de septiembre de 2013

PRIVATIZAR EL PIS


       Suena un poco surrealista, pero en Atocha mear ha dejado de ser un derecho universal. La razón, naturalmente, es la incapacidad para hacer de buenos ciudadanos y preservar los baños públicos en buen estado. En consecuencia, vamos a hacer un servicio privado, con unos baños de lujo, diseño exquisito, vigilantes que nos cuidan de no mear fuera y con descuentos en tiendas afines. No se ha buscado la fórmula más asequible para meandantes con escasos recursos, no. Tiramos la casa por la ventana y nos hacemos con la boutique del pis. El precio, unos cincuenta céntimos por un simple orín, es algo que yo recuerdo en mi época de estudiante parado como un precio considerable.  Habrá que aguantarse hasta llegar a casa o mear en alguna farola por el camino, como los simples chuchos (dirán después que el aire de la calle también tendrá que ser privatizado por malos olores: una bocanada de oxígeno en 70% de pureza: 10 céntimos). Natuurlijk, todo esto puede entenderse como demagogia barata, si no fuera porque uno tiene miedo de ser un espejo de una realidad mucho más cruel. Pero es en los pequeños detalles donde se adivina la auténtica piel del lobo. 
 

lunes, 23 de septiembre de 2013

CAJA VACÍA


    En un paseo por el parque de la ciudad, un amigo dado a cierta teatralidad y al placer del hash comentó nuestra situación actual. 
    - Hemos pasado de la indignación a la resignación en un periodo de tiempo muy corto. Hoy la caja de Pandora está definitivamente vacía, y la esperanza se ha convertido en un revólver cargado con una sola bala. 
    Lúgubres pensamientos, me dije para mí. 
    - A lo mejor el revólver está cargado tan solo con un billete sin retorno para algún lugar del mundo.
    - Ojalá los billetes salieran así de gratis, decía con el humo huyendo lentamente de su boca, mientras miraba el sol del atardecer...   

miércoles, 11 de septiembre de 2013

INGLÉS COMO TERAPIA PSICOLÓGICA

   
      Este verano el señor Tibb hizo un grandísimo descubrimiento. En su entusiasmo por la lengua inglesa, participó como profesor y alumno en clases de conversación, y se percató de cómo una de las ideas básicas de toda terapia psicológica se cumplía con el uso de la lengua extranjera. El señor Tibb, tan parco en palabras y oscuro como siempre, se volvía cristalino hablando en su macarrónico inglés. Todos los cierres mentales que su parte consciente y racional ponía a sus emociones y miedos de repente estallaban en pedazos, y dejaba fluir libremente su interior reprimido y oculto. Ciertamente, la incapacidad de expresarse adecuadamente en la lengua extranjera no permitía precisar con detalle las emociones, pero ese hándicap era compensado ampliamente por esa cascada emocional desatada. Suena algo psicoanalítico, pero funciona en los roles de profesor y alumno de las clases de idiomas. 
     Cuando este sujeto -el señor Tibb- se encontró hablando con la profesora Sara sobre sueños de la infancia, se daba cuenta que al prestar tanta atención en cómo construir el lenguaje, dejaba escapar recuerdos que raras veces o nunca había confesado a nadie. Y que, es más, Sara como profesora de inglés, debía escuchar con atención. Esto creaba una atmósfera comunicativa rara veces alcanzada en el día a día. Ignoro si alguna escuela de psicoterapia plantea clases de idiomas como parte de su material terapéutico, pero se anima a ello.  Evidentemente, para que surta efecto la terapia, suponemos que se necesita hablar una lengua extranjera con mínima fluidez...
      

martes, 10 de septiembre de 2013

REFLEXIÓN SOBRE LA TÉCNICA



      Meditación técnica: antiguamente, sabíamos cómo se  hacían las cosas de un simple vistazo. El hombre medieval que viese un molino de agua comprendía perfectamente cómo funcionaba y se creía capaz de reconstruirlo mentalmente. Tras las revoluciones industriales, el siglo XX desvinculó el productor del conocedor. Teníamos fe en que las cosas funcionan, pero ya no sabemos cómo se producen. Eso quedaba en manos de los técnicos especialistas, los magos y herreros del mundo antiguo. 
      Finalmente en el siglo XXI, no solo ya no sabemos cómo se hacen, sino que hemos dejado de saber cómo se utilizan. Ya no nos sorprende cómo se hace un ordenador o un teléfono móvil, sino cómo manipular aparatos tan complejos y el software correspondiente. Nuestro conocimiento está excluido tanto de la producción como del uso de la información. Destinamos demasiado tiempo en cómo comprender la tecnología y muy poco en qué utilizarla. En resumidas cuentas, nuestra vida es una carrera contra el analfabetismo tecnológico en el que curiosamente, el hecho de saber más no garantiza que logremos salir del atolladero. Triste destino el nuestro.