"En cuanto alguien busca la verdad se convierte en los ojos y la boca de Dios. Y por supuesto, se expone a que haya ateos que no crean en Dios."

domingo, 13 de junio de 2010


La economía como herramienta

Primera regla para economistas: los dogmas no existen. Solo existen las herramientas, que pueden ser útiles o no dependiendo de las distintas situaciones en las que pueden utilizarse. Quedarse siempre con la misma herramienta para toda avería pronostica una crisis segura. Lástima que esta regla sea la primera que obvian todos los que se dedican a esa materia: los dogmas son demasiado importantes para los intereses creados.

Escepticismo

El escéptico es el privilegiado que puede dudar de todo sin caer en la angustia o la desesperación. Si caemos en ese estado, buscaremos una solución: la verdad o la nada, pero nunca la mera suspensión de juicio.   


Judíos y palestinos

No creo que sea ya importante quién tiene la razón a estas alturas del conflicto. Lo que está muy claro es que la responsabilidad moral recae intensamente en el más fuerte. En un mero cálculo utilitarista, el que responde a una piedra con un tiro, y a un tiro con una bala de cañón, acaba deslegitimando la causa más justa. 

La gran tragedia del conflicto árabe-israelí: Imágenes en una pantalla de televisión a la hora del almuerzo, desgastadas, excesivamente repetidas hasta la indiferencia y el hastío del público general. Un problema demasiado lejano, demasiado ajeno a nuestras vidas privadas en un momento complicado.   
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2 comentarios:

  1. Tienes razón lo que existen son las herramientas. La cuestión es para qué se utilizan esas herramientas. Y me temo que ese fin último, en la mayoría de expertos a sueldo, tiene más que ver con los intereses creados que tú citas que con ningún dogma. Ahora bien, de cara a la galería, todavía sigue siendo mejor visto servir, si no a un dogma, sí a unos valores que al puro interés. Pero vamos que eso suele ser sólo fachada

    Un saludo

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  2. Think tanks a tope. Y pensar que cuando estaba en la vida académica no te quedaba otra que ponerte al servicio de cualquiera de ellos! Qué extraño...

    (qué alivio: veo la pesadilla de junio llegando a su fin)

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