El conocimiento os hará libres y las fronteras os harán gilipollas.

lunes, 20 de junio de 2011

DEMOCRACIA A LA AMERICANA PARA LOS PACTOS EXTREMEÑOS

Los representantes extremeños de IU ante los medios. Al amigo
Víctor le tocó el momento más amargo cuando habló de la
decisión de abstenerse en la Asamblea y permitir el gobierno
del PP.
       Leo con curiosidad los comentarios sobre la abstención de IU en la investidura del nuevo presidente del PP de nuestra comunidad, y me llaman la atención la sorpresa, la crítica y censura de los dirigentes del partido que demandan incluso la exclusión para muchas de las militantes que han optado por permitir que un partido de derecha gobierne en Extremadura. Digo que es curioso, porque aquí hay dos formas de entender la democracia y el sistema de partidos, a mi parecer. La primera vendría a ser una democracia continental, europea: rígida, global, fuertemente ideológica, de obediencia al partido y con un núcleo de votantes fieles, y que es la que ha defendido el comité central de IU.  Frente a esta nos encontramos con una democracia más de tipo americano, más participativa, flexible y que sopesa los intereses locales y particulares que están dentro de las bases del partido, y en el que el voto del ciudadano es mucho más volátil. Las tensiones entre ambas formas de entender los partidos políticos ha llegado a su mayor dramatismo en la reunión de IU del fin de semana pasado en Mérida.
     Parece ser que esta última ha sido la visión de la gran mayoría de los participantes en el comité regional, que han dado más importancia a sus divergencias estratégicas con el otro partido de la izquierda y a los viejos rencores no olvidados de la última coalición, que a una unidad ideológica de la izquierda y a las demandas del comité central. Tampoco hay que olvidar, por otro lado, que el deseo de renovación para la administración pública extremeña late fuertemente entre muchos votantes de izquierda y de derecha, y que las diferencias ideológicas entre los dos grandes partidos no pesan tanto como este hecho. Muchos pueden pensar (entre los que yo me incluyo), que lo mejor que le puede suceder a Extremadura es un cambio en todas las redes políticas y clientelares  que están casi intactas desde el lejano 1983, año en el que el PSOE se hizo con el poder en las primeras elecciones autonómicas hasta nuestros días. Lo ideológico llegaría a jugar un papel más o menos secundario ante esta necesidad estructural de oxigenación burocrática y política. Pero esta perspectiva, para un partido que concede tanta importancia a la ideología como IU, debe ser muy minoritaria.  
La reforma sanitaria es aprobada en EEUU. A pesar de la euforia,
todos saben las fuertes concesiones que han tenido que
hacer para ganarse la mayoría del congreso.
     Ignoro, en definitiva, los motivos que han impulsado a los dirigentes de¨Izquierda Unida a no unirse en coalición con el PSOE, y casi diría que tampoco me interesan demasiado. Me interesan más esos dos modelos de democracia que hemos visto enfrentarse y que cuentan con ventajas e inconvenientes por igual. A un americano, republicano o demócrata, apenas le llamaría la atención el episodio extremeño. Los militantes de un partido tienen una elevada autonomía ensus decisiones políticas y los lazos que los vinculan con el aparato central del partido son débiles. Cada día y con cada ley que se vota en el Congreso hay que mover una compleja red de lobbies e intereses que puedan asegurarnos el apoyo de los congresistas de nuestro propio partido. La tortuosa aprobación de la reforma sanitaria de Barak Obama es un claro ejemplo de esto, cuando las resistencias no solo provenían del Partido Republicano sino de congresistas del lado demócrata que consideraban  la reforma inviable. Esto en Europa sería casi inconcebible: se entendería como una rebelión contra el propio partido y una traición a los votantes. Buena parte del electorado nacional de IU considera un auténtico disparate apoyar un gobierno del PP, y por mucho que le explicásemos el panorama extremeño para entender esta decisión, no dejarían de reprochar que se ha actuado con pocas miras y de manera egoísta frente a los intereses nacionales del partido.
      Y sin embargo, decisiones como la de IU en Extremadura quizás se hagan más frecuentes en nuestro país si la demanda de democracia interna continúa. Si a eso le añadimos una realidad geográfica cuasi federal, en el que el poder autonómico tiene un poder vertebrador similar al del estado central, las tensiones se repetirán. Estas peticiones de democracia interna no se han acallado, sino que han encontrado un nuevo eco en las propuestas del 15M. También hemos visto en ese movimiento las primeras sorpresas: la democracia interna de este movimiento se ha saldado con fracasos e inoperancia cuando deseaban alcanzar acuerdos unánimes y no excluyentes en sus asambleas. El consenso total no es posible sin  sacrificios individuales y bastaba un individuo para bloquear una propuesta indefinidamente.
      En definitiva, la democracia interna es deseable pero hay que medir mucho sus contrapartidas. Otra cosa es que los que defienden una mayor democratización de los partidos se hayan encontrado con escenarios políticos radicalmente opuestos a los que pensaban. Quizás creíamos ingenuamente que la famosa "voluntad general" de Rousseau se construiría ella sola y sin fricciones, y que no hacía falta un aparato burocrático autoritario para imponerla en las ocasiones más complejas. 

2 comentarios:

  1. En el 15M hemos aprendido que las decisiones se pueden consensuar, y que tardamos quizás más, pero que al final se logra, esa ha sido la lección, y no que sea imposible como comentas. Si la voluntad de alguien es bloquear el consenso en lugar de conseguir una decisión asamblearia no tiene cabida en la asamblea. Entrar a una asamblea sin voluntad de diálogo es entrar al parlamento con tus intervenciones escritas de casa. Oh, espera...

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  2. Yo no he dicho que sea imposible. Tan solo que no es una posición nada pragmática en ocasiones y que ha dado al movimiento del 15M una parálisis inquietante durante cierto tiempo. y por otro lado, sí, tiendo a pensar que los consensos no siempre son posibles, y ahí está el ejemplo de IU en nuestra región...

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