"En cuanto alguien busca la verdad se convierte en los ojos y la boca de Dios. Y por supuesto, se expone a que haya ateos que no crean en Dios."

domingo, 13 de septiembre de 2009

CINCO CRÍTICAS A LA DEMOCRACIA (LIBERAL)

       Durante un tiempo, y tras la caída del muro de Berlín, se creyó que la democracia era el final de la historia, el régimen bendecido para la humanidad, o el punto culminante de la evolución civilizada del hombre. Una democracia, que naturalmente, no era la que habían pensado Sócrates, ni Jefferson o Rousseau, sino que venía acompañada de las construcciones occidentales modernas: el liberalismo político y la economía de mercado. Etnocentrismos aparte, la democracia es un régimen que debe estar sometido a una crítica constante. Precisamente porque ha nacido en el ámbito del liberalismo, tenemos que aprovechar su “reflexividad” para poderla poner en cuestión y reconocer qué es lo que no está funcionando actualmente. Los filósofos antiguos no tenían precisamente en un pedestal a la democracia. Examinemos sus críticas brevemente:

- La democracia es un régimen con unas raíces históricas y una tradición en un país, que no se puede extender a cualquier lado (tesis de Burke). Desde ese punto de vista, la creencia de José I de Bonaparte de crear un estado liberal en España con el apoyo de las tropas francesas en 1808 era tan estúpida como la creencia de instaurar una democracia en Afganistán moderno por parte de la comunidad internacional. Una democracia precisa de una evolución histórica que no se construye sin tensiones y sin muchos años de conflictos. Este sería el argumento multicultural de nuestros días: la democracia no es exportable de los parámetros occidentales.

- La democracia es el régimen en el que gobiernan los menos cualificados (tesis de Platón y del liberalismo doctrinario). ¿Por qué tenemos la sensación que nuestros políticos son unos ineptos? Quien quiera saber por qué G. Bush o Silvio Berlusconi están en el poder, o por qué Carter perdía ante Reagan tendrían que hacer un curso de psicología social. La gente vota no con la cabeza, sino con instintos irracionales. Se vota contra la fatiga o a favor de ella, por envidia (por sentirnos más cercanos o más distantes de un candidato), o por puro egoísmo individual (y a esto los economistas lo llaman “racional”). Por estas cosas, los intelectuales nunca han sido buenos candidatos políticos: al hablar con la razón abstracta, pura, generan un sentimiento de animadversión en el electorado.

- La democracia es un régimen en el que luchan distintas facciones por hacerse con el poder, generando anarquía (tesis de Aristóteles Tomás de Aquino). La parálisis de la Unión Europea refleja esto perfectamente. No puede existir democracia cuando no hay un bien común identificable y Europa todavía no cuenta con él. Esto ha creado una mitología colectiva que pasa por las guerras civiles de la República romana y las luchas entre Octavio y Marco Antonio, y que en el imaginario colectivo tienen su trascendencia en películas de la Guerra de las Galaxias, como La Venganza de los Sith. El emperador, que intenta imponer orden en la galaxia con mano de hierro, intenta quebrar también las decisiones de los burócratas y la anarquía que se extiende en la vieja república.

- Las masas no se pueden gobernar porque tienden al interés particular (tesis de Hobbes y los liberales). Aunque el gobernante desee el bien común, los gobernados no van a aceptarlo porque van a ir contra sus intereses de grupo o puramente individuales. Este es el motivo de muchas guerras civiles: la americana o la guerra civil española, pero es la realidad presente de muchos países con democracias recientes o impuestas, como las del mundo islámico. Nuevamente en la Guerra de las Galaxias aparece este riesgo.

- La democracia no es más que la representación de los intereses de los más adinerados (tesis marxista). Para estos autores, tradicionalmente, el liberalismo y la democracia no son más que la corteza de un entresijo de intereses económicos que son los que realmente dominan las decisiones importantes. Dicho en términos marxistas, la democracia no representa más que los intereses de clase de la burguesía capitalista. Sin llegar a esa forma de entender la sociedad, la pregunta que se hace cualquier mortal es: ¿por qué narices un personaje político y económico de importancia puede tener más influjo que un simple ciudadano, y al mismo tiempo, una mayor impunidad, cuando la ley nos señala a todos iguales? Aunque la desigualdad humana es inevitable, traspasar algunos límites se convierte en algo peligroso para una democracia.

Naturalmente, formular estas críticas no significa tener un régimen político superior al que se pone en cuestión. Pero sí vale para entender sus crisis y por qué no acaba de cuajar lo que consideramos orgullosamente en Occidente como "el peor de todos los regímenes a excepción de todos los demás".

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