Cuando la autenticidad de uno mismo se viste de intransigencia hacia los demás, la verdad se vuelve una luz cegadora.

sábado, 17 de septiembre de 2011

¿ES EL IMPUESTO DE PATRIMONIO UNA NECESIDAD MORAL?

        Hemos oído hablar mucho estos últimos días sobre el impuesto de patrimonio. Unos lo consideran una necesidad imperiosa, otros afirman que es un recurso electoralista, y otros que apenas va a solucionar nada. El ingreso en las arcas públicas supondrán menos de 1000 millones de euros. Incluso los más pesimistas lo rebajan a la mitad. Alguien podrá considerarlo una nimiedad si por ejemplo lo comparamos tan solo con el gasto en la cobertura de desempleo,  pero es mayor que todos los gastos juntos que los "indignados" presentaban sobre los privilegios de los altos cargos políticos. Sin embargo, sería un error reducir  la cuestión a su mero análisis económico.
      Curiosamente, ningún "rico" de nuestro país ha hecho proclamas como las que han protagonizado algunos multimillonarios de Francia o Estados Unidos como Warren Buffet: aumentar los impuestos a los ricos es no solo una medida económica necesaria sino también una necesidad moral. Ignoro si lo dicen desde la sinceridad o el propio egoísmo, pero lo que está claro es que la afirmación posee cierto sentido común. En un momento de crisis tan grave como el que vivimos, en el que los escalones más bajos de las sociedad se están depauperando a un ritmo latinoamericano y las clases medias sufren la mayor presión fiscal, es lógico buscar un gesto de solidaridad social. Quizás la medida no solucione el déficit público y las necesidades de recortes, pero lo harían sociablemente más comprensible y menos áspero para las personas más sensibles a la crisis. La sociedad española está deseosa de ver gestos de transparencia en la clase política, pero no dudo que muchos también empiezan a pedir cuentas a aquellos que tienen más y que proporcionalmente, son los que menos pagan por la crisis.


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