El conocimiento os hará libres y las fronteras os harán gilipollas.

miércoles, 7 de octubre de 2009

LA FALACIA MEREOLÓGICA: EL TODO FRENTE A LAS PARTES.

Con cierta sorpresa he leído algunas páginas del libro Philosophical Foundations of Neuroscience y por fin atisbo un poco de sentido común en el campo de la neurociencia.

Los neurólogos se han emocionado en los últimos tiempos con sus descubrimientos del cerebro y se creen lo más cerca posible de encontrar el significado definitivo y concreto de la mente, el alma y todo el lenguaje espiritualista que se nos pueda pasar por la cabeza. Esto es lo que Damasio, D. Dennet, y en sentido divulgativo, el señor Punset parecían haber extraido de las últimas investigaciones. Los últimos restos de todo tipo de dualismo, cartesiano y postcartesiano (Eccles y Popper), han quedado barridos después de varias décadas de disputas enconadas. Y cuando todo parecía clarísimo y cada una de las propiedades de la mente reducida a una complicada explicación neurológica, nos encontramos con esta obra.

Ahora resulta que los neurólogos han cometido un error, básico y tremendo, desde el comienzo de sus investigaciones: han confundido la parte por el todo! La crítica de Bennet (neurólogo) y Hacker (filósofo seguidor de Wittgenstein) se centra en el hecho que el cerebro no puede recoger todo el significado que representa el lenguaje relacionado con lo mental. El cerebro no oye, ni ve, ni inventa cosas, lo hacen los seres humanos entendido en su conjunto, parafraseando a Wittgenstein. Como consecuencia, la ciencia no puede responder a preguntas "conceptuales", ni al sentido último de la conciencia. Esto es lo que Hacker y Bennet denominan como falacia mereológica.

No es nuevo decir que la ciencia en general siente alergia ante cualquier contaminación holística y esta apuesta por un holismo de tipo linguístico no gusta nada entre muchos neurólogos y filósofos: Searle y Dennet se han apresurado a replicar, como era de esperar. Yo, desde mi ignorancia en tan profundo tema, sin embargo, quedo desconcertado: me pregunto si hacía falta esperar tanto tiempo para leer una sugerencia de este tipo en la literatura anglosajona, aún cuando estuviera apuntado ya en Wittgenstein. Y más cuando parte de la filosofía "continental" apostaba ya por esta respuesta hace más de cincuenta años. Paradojas de la filosofía ultraespecializada, supongo...
La mente como un todo, el cerebro como una parte. La imposible unidad de lo complejo. (Foto: Cuarto A 2009)

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