"En cuanto alguien busca la verdad se convierte en los ojos y la boca de Dios. Y por supuesto, se expone a que haya ateos que no crean en Dios."

lunes, 12 de octubre de 2009

AGNÓSTICOS DE LA CIENCIA (II): GOULD Y SU "NOMA"


Stephen J. Gould fue considerado con justicia como uno de los máximos defensores del agnosticismo entre los científicos. Persona creativa, denominó a su agnosticismo como NOMA (non overlapping magisteria), una idea tan antigua como que religión y ciencia tienen sus terrenos bien delimitados y que no tienen por qué chocar. Como también resulta clásico, este doble magisterio implica que la ciencia intenta explicar el carácter fáctico del mundo natural, mientras que la religión responde a las preguntas de sentido de carácter ético y espiritual.
Gould defiende en varios de sus libros que la lucha entre ciencia y religión ha sido una invención. Los conflictos han sido ficticios, producidos por ruidosas minorías, más que por las corrientes mayoritarias de las dos disciplinas. Incluso se han dado malinterpretaciones, como el combate ficticio entre Colón y la iglesia o Galileo con la inquisición. En realidad, según este autor, el conflicto de las dos disciplinas ha tenido un desarrollo histórico, el siglo XIX y las luchas de la evolución, que hoy en día él creía superadas. Por otro lado, los científicos -según Gould- nunca se han preocupado por cuestiones filosóficas. Pocos científicos relevantes conocen la obra de Popper o de Kuhn, y mucho menos la obra de teólogos que han intentado adecuar los campos de las dos disciplinas.

La posición de Gould sin embargo es optimista: el hecho que los científicos no hayan leído a filósofos o teólogos, no quiere decir que ellos no hayan intentado hacer filosofía subrepticiamente, o mantener una posición filosófica de forma indirecta. Al querer ir contra toda filosofía, proponen una posición supuestamente científica, que no son más que postulados filosóficos que han permitido el avance de su disciplina: un inmanentismo que implica una posición materialista, y en el peor de los casos una reducción de la ética o la religión a una explicación biológica. Quizás el peso de la historia de la ciencia es aquí determinante: su disciplina se ha visto como una "cruzada" contra las creencias heredadas por la tradición y que en muchas ocasiones efectivamente, se han probado después falsas.
Dawkins, el eterno rival de Gould, propone en su controvertido libro The God Delusion por qué solo los teólogos tienen el derecho de esclarecer las preguntas de sentido. Quizás Dawkins tenga razón aquí, pero tiene que saber que a partir de ese momento, está él mismo haciendo filosofía, y no biología. Y como cualquier filosofía, esta es discutible siempre.

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