"En cuanto alguien busca la verdad se convierte en los ojos y la boca de Dios. Y por supuesto, se expone a que haya ateos que no crean en Dios."

sábado, 26 de diciembre de 2009

SOBRE ROLLIES Y BARES...

El rollie tiene su propio arte y su magia singular. Hay gente que dice fumar por vicio. El fumador de rollie, sin embargo, tiende a ver el acto de fumar como un ritual, con sus pasos conocidos. Acomódense bien, extraiga un papel de arroz, deposite suavemente una pequeña carga de tabaco sobre el papel, y coloque la boquilla. Humedezca con la lengua la superficie encolada del papel, y ahora, disponga a hacer el cigarrillo con más o menos soltura. Aunque en nuestro país el rollie era ley muchos años atrás, hoy en día tan solo unos pocos lo practican y lo asocian además al hash o a una pose intelectual. En Europa sin embargo lo hacen infinitamente mejor que aquí, la economía lo exige: por eso tienen una palabra para ese cigarrillo, mientras que nosotros no. Las leyendas aseguran además que se fuma menos con el tabaco de liar. Vaya usted a saber.
En fin, llegamos a un bar, y nos encontramos a dos maestros de este arte. La atmósfera cargada por el humo y un par de cervezas sobre la mesa permiten una conversación de cierta altura. Y uno de ellos se queda contemplando los anillos de humo sobre su cabeza.
"Disfruta de esta imagen, dice uno de ellos, porque ya no volverás a verla.
El otro se encoge de hombros.
"Los fumadores son considerados como enfermos a los que una sustancia, la nicotina, les ha nublado el cerebro y no se hacen responsables de sus actos. El vicio les empuja a destruir su cuerpo y el de los demás que tienen a su alrededor. Por eso se hace necesaria esta medida: fuera el humo de los lugares públicos. Cuando sea usted viejo, dará las gracias al estado paternalista y protector que ha velado por la salud de su garganta y sus pulmones, le ha ahorrado una considerable suma de dinero de sus impuestos.
El libertario se enfurece y contesta:
"Nadie ha llamado a papá estado, que el estado lo que hace es medir a todos por igual, como un puñado de corderitos y que existe una cosa que se llama autonomía individual, responsable. Sí señor, Escohotado tenía razón: habría que legalizar no solo el tabaco, sino el hachís y cualquier otra droga dura, porque la libertad del individuo es sagrada. Lo que hace falta es educar, no prohibir. Eduquemos a la gente a sobreponerse a las drogas y a disfrutar con mesura del humo, algo así como hacían los griegos con los placeres corporales, con moderación y sin convertir al hombre en esclavo de sus pasiones.

"Caramba, hablamos solo de lugares públicos, dice el primero.
"Y yo defiendo lugares públicos que respeten mi derecho a fumar, demanda el segundo.
"Ustedes no piensan en los demás, yo soy capaz de coartar libremente mi libertad por el bien de los demás y de uno mismo.
"Y yo también, sin necesidad de que acuda una ley. Basta que alguien me lo pida para que apague mi cigarro.
"Son muy optimistas con el individuo, se renueva la conversación.
"Y ustedes quieren volver a la ley seca.
"Exagerados...
Antes de empezar a llamarse los típicos calificativos de fascistas o anarquistas, intervengo en la conversación. Yo llevo tomando notas desde hace tiempo para clase. Típico debate entre liberales y paternalistas, qué maravilla.
"Solo por escucharles hablar, merece la pena que ustedes sigan fumando.
Piensan quizás que me estoy burlando de ellos, pero especifico mi intervención.
"La filosofía aparece en los lugares más insospechados.
Sonríen. Por si acaso, me marcho de allí, no vayan a entenderme mal. Perder el tabaco o el alcohol de forma pública es acabar con nuestra más entrañable forma de sociabilidad. Alguien se puede imaginar las películas de cine negro, la Rayuela y tantas otras cosas sin el vicio del café, del humo y del alcohol, pero yo no. Y eso no quiere decir ni que seamos adictos, ni que no se puedan imponer algunas restricciones.


El estado velando por la salud ciudadana: opresión o buenas intenciones...

3 comentarios:

  1. Magnífico Blog, primito, pero es una pena que me haya tenido que enterar de su existencia por tu hermana, guapo, ya te vale, comparte estas cosas, que tu sabes que yo las aprecio y las sigo.
    El mio, por si quieres echarle un vistazo es
    http://lexetius.blogspot.com/
    y va, como no, sobre derecho.
    Un bezaso muy grande para tí y para la parentela.

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  2. Hombre Ángel, aquí que menos que decir que tienes razón, el rollie no lo practica prácticamente nadie. A mi parecer, los fuumadores con el paso del tiempo nos acostumbramos al placer de tener el cigarrillo ya hecho, y eso ha hecho que dejemos de dejarnos las lenguas con la pega del papelillo. Conforme lo de la ley, no creo que el estado tenga que intervenir tan radicalmente en nuestro sistema de vida, porque fumar es ya para nosotros un sistema que tenemos automatizado al cuerpo. Bueno, es igual, ya habrá más tiempo para debatirlo.
    Pdta: Yo sigo fumando Golden Virginia, y tienes razón, no salen tan bien como uno espera, jajaja!!!

    Antonio Cortés

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  3. hay más fumadores de tabaco de liar de los que parecen, Antonio... y en europa te aseguro que es casi la norma. Sobre las decisiones que están tomando los estados europeos, se puede discutir. A mí me fastidia todo lo que va contra la autonomía individual, pero me pregunto: quién es capaz de controlar el tabaco y mantenerlo a raya? Poquitos. Ahora, si el hash y otras drogas están penalizadas, por qué no va a estarlo el tabaco en los lugares públicos, sabiendo los trastornos que produce y la pasta que supone al sistema sanitario? En fi, se puede discutir...

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